Durante los últimos años, el lanzamiento de satélites se ha convertido en un negocio comercial viable, en el que varias compañÃas luchan por conseguir su parte en un mercado altamente especializado. Una compañÃa que destaca entre todas las demás por la peculiaridad de sus lanzamientos es Sea Launch, un consorcio internacional que opera desde una plataforma flotante en el Océano PacÃfico.
El diseño de esta plataforma de lanzamiento "flotante" está basado en el de una plataforma de explotación petrolÃfera construida en los astilleros Rosenberg (Stavanger, Noruega), pero al contrario de sus parientes extractoras, el Odyssey se trata de un vehÃculo autopropulsado y semisumergible.
Además del Odyssey el sistema espacial Sea Launch se compone de un vector de lanzamiento -cohete- del tipo Zenit-3SL y un buque de mando. Cuando este buque se encuentra en puerto, sirve como taller de ensamble, y una vez en el mar cumple la función de centro de control de las tareas de pre-lanzamiento y lanzamiento del Zenit-3SL.
En comparación con los sistemas de lanzamiento "terrestres", este concepto presenta algunas ventajas. Puede ofrecer la máxima capacidad de elevación y la trayectoria más directa de puesta en órbita. Esto hace posible un incremento en la masa de la carga útil, al tiempo que maximiza el tiempo de vida de los satélites en órbita.
Desde marzo de 1999 ha llevado a cabo 29 lanzamientos. El próximo mes se producirá el número treinta, un satélite de comuniaciones propiedad de la compañÃa italiana Telespazio.
Por desgracia para Sea Launch figuran en su haber dos lanzamientos fallidos. El 30 de enero de 2007 el cohete Zenit-3SL que impulsaba al satélite NSS-8 y 500 toneladas de combustible explotaron al iniciarse el lanzamiento. Las imágenes muestran como la explosión causó una enorme bola de fuego sobre la plataforma de lanzamiento. Por suerte, al tratarse de un proceso de lanzamiento totalmente automatizado, no se hace necesaria la presencia de personal en la plataforma lo que evitó la catástrofe. Aunque el informe posterior sobre el accidente reveló unos daños sorprendentemente pequeños para la magnitud de la explosión, la compañÃa estuvo un año sin realizar ningún lanzamiento. El fatÃdico momento fue recogido por las cámaras de la propia compañÃa.